jueves, 31 de agosto de 2017

ADVERTENCIA TARDÍA

Foto: COLPRENSA
- Felicitaciones muchachos, el operativo salió bien -dijo el comandante dirigiéndose a su tropa-.Tocaba darles duro a esos hijueputas pero espero que no se haya ensañado para no tener problemas con ese cuentico de los Derechos Humanos. Traigan los cuerpos y los amontonan ahí en la plaza para que todos los van. Hay que acomodarlos bien, con las cabezas hacia el lado de la iglesia.

- ¿Cuáles cabezas? -contestó sin inmutarse el segundo al mando.

jueves, 20 de abril de 2017

POR UNA BUENA CAUSA EN BUENA COMPAÑÍA




Fui el único que conmemoró el 4/20 en Yacuanquer. Es un pueblo pequeño y a nadie pareció importarle pero igual marché orgulloso, sacando pecho y con la frente en alto. 
Sólo mis perros -siempre solidarios- me acompañaron, siguiéndome a mí y a las mágicas volutas de humo como hipnotizados, en una extraña versión psicodélica del Flautista de Hamelin.

martes, 11 de abril de 2017

UN HOGAR SIN ESTRECHECES


No sé exactamente cuando el sexo entró a mi vida. Lo que sí sé es que el verbo culear entró a hacer parte de mi vocabulario a mi más tierna edad. Yo culeo, tu culeas, él culea, ella culea, nosotros culeamos, vosotros culeáis, ellos culean. En conclusión: todos culeamos, aunque de eso solo me di cuenta muchos años después.

Creo que culeé (o me culearon) por primera vez con cuando tenía unos cuatro años. Las imágenes son borrosas y difusas, pero ahí me veo, subiéndome de afán unos calzoncillos color rojo sangre (¿mi desfloración?), afanado por una de las tres empleadas de la casa (¿cuál sería?) que se había asustado y había dejado de mamarmelo cuando sonó el pito del Nissan Patrol que anunciaba la llegada de mi madre, la señora de la casa.

Era una casa grande, hasta pieza de planchar tenía, era espacio de 3 metros cuadrados entre el garaje y la cocina, con piso de madera. Ahí, entre la ropa limpia de toda la familia habían sucedido los hechos. Desde ahí se desplazó María sin demoras a abrir el portón a su patrona, las tres muchachas del servicio de aquel entonces llevaban ese virginal nombre, una lavaba y planchaba, la otra cocinaba y la otra se encargaba del aseo, las tres cuidaban a los tres niños, un fordismo doméstico perfecto.  Ahí me encontró mi madre con los cachetes más rojos de lo normal, no sé si por la excitación, la atmósfera cálida potenciada por la plancha, la vergüenza o todas las anteriores.

- No te metas a esta pieza que es muy caliente. - me dijo mamá mientras palpaba mi frente para comprobar si tenía fiebre, sin la menor sospecha de la escena sexual que había interrumpido a punta de pito.

Mi segunda culeada infantil (o por lo menos de la que me acuerdo) fue con otra empleada. Yo ya era más grande y no puedo negar que me gustó, sentí placer, a mis ocho años y medio ya medio se me paraba. Lo disfruté pero no lo gocé. Sabía que estaba haciendo algo malo. Por lo menos eso me habían dicho las monjitas del colegio Filipense y yo les creía.

Ella se llamaba Marta, una morena de Barbacoas con un culo que hoy se me antoja delicioso (¿será por eso que me gustan tanto las negras?). Llevaba ya unos años trabajando con nosotros y era como solía decir mamá: "la de confianza". En esa época solo habían 2 "muchachas", los niños ya éramos mas grandes y no jodíamos tanto.

Recuerdo que un sábado estábamos solos, o prácticamente solos. Me refiero a Ella y yo, a Marta y yo cuando era niño. Mi mamá, mi hermana mayor y la otra empleada se habían ido a hacer el mercado semanal que era tan abundante que requería seis brazos para cargarlo; mi papá, como siempre, estaba absorto en sus códigos, libros y sentencias, en sus cosas de magistrado del Tribunal, en la biblioteca del tercer piso; mi hermanita menor con sus Barbies en al cuarto de juegos, una de las seis piezas del segundo piso, al lado de mi habitación, en donde yo había preferido quedarme echado viendo en la tele algún Cuento de los Hermanos Grimm o jugando alguno del casi centenar de cartuchos de Atari que tenía.

Pero Marta tenía en mente otro tipo de cuentos y quería jugar con otro tipo de joystick.

Se acercó y se sentó en la cabecera de la cama, sus nalgas duras hundieron el colchón con su peso y sus muslos se descubrieron como apetitosas almohadas prietas junto a mi cara. Se había puesto una falda elegante que había sido de mi mamá y que a ella, por la diferencia de estatura y talla, le quedaba como una apretada minifalda. Empezó a acariciarme la cabeza como tantas veces, sin embargo yo sentía que esta vez era diferente. Al poco rato sus manos habían descendido hasta la otra cabeza, la que no tiene pelo y a veces manda más que la contiene al cerebro, yo me dejé hacer. Con agilidad se puso en cuatro junto a mi, su falda se subió por completo y un culo negro hermoso, paradito, quedó  poco menos de un metro. No se había puesto calzones, no sabía por qué, no supe que hacer. Ella con experticia agarró mi pequeña mano infantil y se la metió casi entera en la cuca, antes de entrar sentí su vello crespo y espeso, era como su pelo, después sentí que mi brazo entero resbalaba entre líquidos calientes y desconocidos dentro de esta mujer que triplicaba mi edad y que empezaba a dar pequeños gemidos mientras se balanceaba atrás y adelante, atrás y adelante. Mientras esto pasaba en su retaguardia no descuidaba su frente, Marta me había bajado los pantalones y me chupaba la verga que se erguía orgullosa con una inocente erección infantil, la lamía con avidez, la metía y la sacaba, la metía y la sacaba, la volvía a lamer, a mi mente se vino la propaganda de Bom Bom Bum que tanto me gustaba porque salía una niña bonita que me gustaba. Una electricidad recorría todo mi cuerpo, un corrientazo llegaba con cada lengüetazo.  

- ¡Otra vez oliendo a trago y a perfume barato de vagabunda! - oímos gritar de repente.
- Sólo pasé un rato por el Club y me tome un par de Whiskys  - respondía un Kent retraído ante los airados reclamos de una Barbie rubia.

Era mi hermanita representando una obra con sus pequeños actores plásticos de cuerpos atléticos y vestidos a la última moda (¿De dónde habrá sacado el argumento?).

Habíamos olvidado que estaba en  el cuarto de al lado, por lo menos yo. Yo me había olvidado de todo. Entonces Marta paró y acercó  a mi cara esos labios gruesos, carnosos, de negra, para susurrarme: "- Vamos a mi pieza Tirsito".

El tono de su voz me hizo entender que este sería nuestro secreto.

Me levantó de la cama y me ayudó a ponerme los pantalones, tal como lo hacía cada mañana cuando me ayudaba a alistarme para el colegio y me cogió de la mano guiándome por mi propia casa que en esos momentos se me hacía como un espacio desconocido. Bajamos al gradas al primer piso, pasamos por la sala, por el oratorio adornado con una legión de vírgenes y santos, por el comedor principal y por el auxiliar, dejamos atrás la gran cocina integral que relucía blanca y pulcra y salimos al patio. Allí el Puchis, mi cocker spaniel, batía su pucho de cola pero yo, que tanto lo quería, le negué la caricia que me pedía, ansioso y curioso por otro tipo de contactos y de afectos. Así que sin detenernos seguimos hasta el patio de ropas, el último rincón de la casa. En ese espacio que antes había sido un huerto se levantaba todo un complejo destinado al correcto lavado y cuidado de la ropa. Dos lavaderos, una lavadora y una secadora, una docena de cuerdas para tender las prendas recién lavadas de la familia, hasta las más íntimas. Encima de este templo de la limpieza mi mamá había dispuesto que se construyera un baño y "la pieza de las muchachas", ese era nuestro destino inmediato.

Muy pocas veces había estado en ese cuarto. Dos camas gemelas, dos mesitas de noche y dos armarios también idénticos eran su único mobiliario. Olía a una mezcla rara de detergente y de perfume fino, en una repisa descubrí un frasquito de Oscar de la Renta que mi madre echaba de menos y daba por perdido. Marta no perdió el tiempo y se tendió sobre la cama que estaba junto a la ventana de vidrio esmerilado, supuse que esa era la suya, se subió la falda hasta las caderas y abrió sus piernas. Quedé inmóvil, impresionado por el contraste entre el negro de su piel, de su vello y el carmesí de esos labios femeninos que no conocía. Ella como que se percató y se hizo cargo de la situación. Me desvistió rápido (para ella era fácil porque lo hacía cada noche para ponerme la pijama) y me haló hacia su cuerpo, me cargó como a un niño y me puso encima de ella, sexo contra sexito. No hubo penetración, ella empezó a moverse y a frotar mi cuerpo contra el suyo, sentía como rozaba áspera su tupida mata de pelo contra mi cuerpo lampiño. Me gustaron las sensaciones físicas que experimenté, pero más me gustó oír los griticos y ver las caras que hacía Marta: sonreía, se mordía los labios, entornaba los ojos, arrugaba la frente, hasta que finalmente lanzó un corto alarido y se volvió visca, sentí que temblaba bajo mis 27 kilos y me gustó saber que podía generar esas sensaciones. Yo no terminé, mi cuerpo aún no me daba la materia prima para poderme venir.

Me vistió, se arregló la falda y volvimos acalorados hacia la parte delantera de la casa. Al entrar al patio nos dimos cuenta de que mi mamá ya había vuelto del mercado, con el baúl del Chevette cargado hasta el tope. Marta se fue corriendo a ayudar a bajar las compras y yo me quedé ahí jugando con el Puchis y una vieja pelota de tenis.

Después de desempacar y organizar el mercado mi mamá vino a saludarme, Marta la seguía de cerca y me veía como temiendo que confesara nuestro secreto, nuestro pecado, eso nunca iba a pasar.

- Uy como está de colorado mijo. - dijo al ver mis cachetes encendidos.
- Es que he estado jugando con el perro. - le contesté con la falsa tranquilidad de no estar mintiendo del todo.
- Y usted también Marta, está rojita rojita. - apuntó mi madre en tono inquisidor.
- Si señora, es que estuve jugando con el niño. - dijo la muchacha. - Me voy a lavar los baños de arriba. - dijo como despedida. Y se fue a seguir con sus oficios.

Mi mamá subió a ver una telenovela al cuarto de la televisión mientras mi hermana mayor protestaba porque ella quería ver una película de Betamax que había alquilado. Le tocó esperar y se encerró enojada en su pieza. Mi hermana menor seguía sumergida en su mundo miniatura de muñecos de Mattel y mi padre en sus cosas de magistrado, allá arriba en el tercer piso.

Yo me quedé en el patio con el perro, no oía nada más aparte de sus jadeos y el sonido de la pelota de tenis al rebotar.

No se oía a los demás.

Era una casa grande.



















viernes, 7 de abril de 2017

DOLOR VITAL

foto tomada de www.lamenteesmaravillosa.com

Me duele verte a mi lado y no poder acercarme.
Me duele verte y saber, que si te hubiera cumplido,
no sólo podría tocarte si no llegar hasta a amarte,
volver a tu corazón y a tu cuerpo que es mi nido.

¡Cómo lo añoré! Puse mi empeño.
¡Cómo me esforcé! Seguí consejos.
Fui a reuniones pidiendo "Serenidad",
"sólo por hoy", repetía día a día.

Pero eso no pasó.

¿Qué pasó?
Yo no lo sabría decir, estaba ebrio.
Tu ni la menor idea, estabas lejos.

¿Quién será el que nos ayude a comprender tal misterio?

Sólo un adicto es capaz,
otro que viva este infierno,
que conozca en alma propia
qué es cargar este tormento.

Me duele verte de cerca y no poder ya tenerte
y aunque duela yo he de hacerlo,
porque el no verte - lo sabes -
para mí es la misma muerte.

sábado, 18 de marzo de 2017

ESCRITOR NOCTURNO


- Amor ¿por qué sólo escribes de noche?, preguntó la mujer de turno.

- Porque de noche es que vienen los demonios y se me meten, vienen muchos fantasmas a recordarme cosas y esa inmensas ganas de matar con mis letras se intensifica. Además es en la noche cuando brilla la oscuridad que necesito para escribir, le dije mientras tecleaba.

- Ah, dijo un tanto asustada.

Eran las tres de la mañana. Media hora después huía de mi casa (como todas) con su maletica a la espalda. 

- ¡Chao cierra bien la puerta! le grite desde el estudio, ya acostumbrado a estos abandonos, sin despegarme del teclado ni de la historia que estaba inventando.


viernes, 10 de marzo de 2017

DESPEDIDA DE SOLTERO


Y sí, al fin me había decidido. Ya era hora de sentar cabeza y formar un hogar. Ya casi se llegaba el sábado, el gran día. No contaba con que mis amigotes ya estaban organizando mi despedida de soltero. 

Farra total.

Les salió mal... O bueno a medias. No me casé. Sí me despedí. Me fui con la putica que habían contratado para esa noche.

Aún vivo con ella, sin necesidad de ninguna bendición.

martes, 28 de febrero de 2017

CASA SHOW INTERNACIONAL


Salí mamado de clases de procesal a las 6 de la tarde. Sin embargo estaba ansioso y animado, era principio de mes, era día de giro. Fui directo al cajero de Conavi de la carrera tercera. Saqué lo suficiente para ese viernes, lo mismo que separaba cada mes de mi presupuesto estudiantil para ir a Casa Show Intenacional. No lo podía evitar.

Caminé por la avenida 19. El chuzo era en la carrera octava, no muy lejos. Llegué, subí las escaleras siempre iluminadas con luces rojizas.  La entrada estaba franqueada por un cancerbero negro y pasado de kilos que me pidió la cédula que aún no tenía, pero eso no importó ante los billetes que relucían en mi billetera.

Entré y me senté en una mesa junto a la pista. Pedí una cerveza del barril realmente hedionda, era un líquido amarillo sin ningún sabor, aguado y casi transparente. Me la tomé rápido, de tres bocados, mientras esperaba el show de Mireya.

No era la más linda, pero yo era su cliente y ella lo sabía.

Sonó Hotel California, Mireya salió con su pelo corto y bien peinado, con laca, tal como se peinaba en ese entonces mi madre y muchas de sus amigas. Apenas me vio se vino cerca de mi mesa y me dedicó su streptease. Eran dos canciones, una para calentar a los clientes y la otra para empelotarse. Esa tarde las dos fueron para mi.

Cuando terminó y se sentó a mi lado ya lo tenía parado, latiendo, casi a punto de romper la cremallera del pantalón. Ella como buena profesional lo notó de una, me guiñó un ojo, me cogió la verga con su mano derecha, mientras con la izquierda revisaba mi billetera.

Listo. Pa la pieza.

La pieza era horrible, un cuchitril debajo de las gradas que llevaban a los locales de arriba de la ruinosa locación. Una cama sencilla y un colchón duro. ¿Para que más?

Mireya llegó a la pieza, me desvistió, me comió, me lamió y se despidió. A ella le gustaba estar conmigo, por algo siempre me regalaba un polvo extra. Así era siempre, dos polvos, uno con el afán de la excitación, el otro con la calma de un aprendiz que asimilaba las lecciones de una experta.

Me vine y sentí la calma en mi cabeza.

-Chao Amor, me dijo.
- Chao al amor, dije yo.

Me vestí y salí a buscar el bus que me llevara al J. Vargas, haciendo cuentas de cuánto tendría que ahorrar cada día de este mes para volver a verla.





martes, 31 de enero de 2017

"NARCISA, NUESTRA SEÑORA DE LAS CENIZAS", UNA NOVELA ADICTIVA SOBRE TODA CLASE DE ADICCIONES



"Yo ya hice todas las locuras a las que alguien tiene derecho en la vida, ahora llevo una vida muy tranquila" asegura Jonathan Shaw, escritor norteamericano que en 2008 publicó Narcisa, Nuestra Señora de las Cenizas, una novela que cuenta la relación amoroso - destructiva, entre un exconvicto y adicto rehabilitado con una prostituta muy joven enganchada al crack que sucede en las favelas de Rio de Janeiro. 

Lo que el autor pretende en el trasfondo de esta novela es reflexionar sobre las adicciones (de todo tipo) que son un infierno para muchos. "Todo tiene una raíz y la raíz de las adicciones es la condición humana" señala Shaw, "la adicción no vive en las sustancias, vive en la conciencia del ser humano" afirma con conocimiento de causa ya que por años consumió heroína y probó todo tipo de drogas mientras recorría como tatuador México, Brasil y otros países, dejando atrás su ciudad natal, Los Ángeles. 

Es difícil explicar por qué alguien se enamora de un adicto, sabiendo de antemano que esa persona tiene su vida perdida, la única explicación es que lo que impulsa a sostener esa relación es otra adicción. "Los adictos no tenemos relaciones, tomamos rehenes" dice para describir esta condición de codependencia.

Aunque Narcisa no es una novela basada en sus vivencias Shaw piensa que "los escritores escriben de lo que tiene por dentro,  de lo que sienten, por eso todos los libros son en cierta forma autobiográficos" y se refiere a Charles Bukowski, a quien conoció cuento tenía 16 años como colaborador del periódico Los Ángeles Free Press, de esa relación laboral y de amistad que se formó entre charlas, cervezas y borracheras, aprendió que "hasta un loco puede expresarse y contarse bien si se hace con una visión poética de las cosas, que la mirada de poeta lograba convertir la vida más aburrida en un espectáculo".

Cigano, el personaje masculino es adicto a Narcisa pero esta es adicta al crack y la sustancia es para ella su prioridad, está por encima de cualquier cosa, incluso de su pareja, por eso a lo largo de la novela el personaje insulta al hombre que ama. "Los insultos son las flechas que uno dispara cuando está encerrado en el circulo vicioso de la adicción", argumenta.

La lectura de las más de 700 páginas de esta novela se convierte en algo adictivo, no solo por las historias de sexo, autodestrucción y violencia que atrapan al lector si no también por el ritmo de su escritura y por una alta dosis de humor negro. "Tiene el humor que se requiere para contar todas estas cosas asquerosas y malas, llenas de locuras y de un egocentrismo llevado al extremo, de ahí el nombre del personaje: Narcisa" dice irónico, expulsando el humo de su cigarrillo electrónico. 

El éxito editorial de esta novela en los Estados Unidos ha hecho de Jonathan Shaw un autor reconocido, dentro de la línea de Miller, Kerouac, Burroughs y el mismo Bukowski, con quien muchos lo comparan pero de quien él mismo toma distancia afirmando que "le insinuó muchas cosas sobre la escritura" pero que no trata de imitarlo si no de tener su propia voz.

Asegura que la literatura fue su cable a tierra. "El arte es una salvación porque es una forma de expresión, de comunicación y lo que más afecta a los adictos es muchas veces esta falta de relacionarse con los demás", concluye este personaje que tiene su historia contada en su cuerpo, que ha transformado en mural para narrarla a través de sus tatuajes. 


(El Autor fue uno de los invitados al Hay Festival Cartagena 2017)



sábado, 28 de enero de 2017

EL GENIAL CÉSAR AIRA


El escritor argentino César Aira, quien define sus textos como "juguetes literarios para adultos" fue el protagonista de una de las mejores charlas del Hay Festival Cartagena 2017. Estas son algunas de las ideas expuestas por este genio de literatura.
- No se puede ser escritor y ser importante a la vez.
- Escribo una o dos páginas por día, si no lo hago para mi es un día perdido.
- No tengo compromisos políticos ni sociales, pero sí un compromiso literario. Esto nos permite ser libres al momento de escribir.
- No tengo ninguna influencia literaria, o he tenido muchas, una por semana. Tener una sola influencia es encerrarse en un solo autor y no poder salir de ese modelo.
- Creo que las artes plásticas han ido más lejos que la literatura en aquello de crear, de innovar. Pero también soy crítico porque también hay allí metido mucho farsante.
- Todas las experimentaciones que se han hecho con el lenguaje terminan en un callejón sin salida, hay que volver a escribir normal, creo que esto se debe a la naturaleza propia del lenguaje que es comunicativa.
- Mi imaginación es eminentemente visual, porque yo veo lo que imagino y quiero que los lectores lo puedan ver exactamente igual como yo las vi.
- Los escritores nos inventamos muchas cosas para hacernos los interesantes, lo mío fue la huída hacia adelante.
- A veces escribo una novela con un personaje y solo en las páginas finales revelo que el personaje es un enano, o un ciego, eso obliga al lector a volver a interpretar todo nuevamente.
Finalmente el autor de más de 80 títulos publicados a quien le molesta que lo definan como prolífico manifestó que "Hay una falsa idea de que si uno hace mucho lo hace mal". La mayoría de sus libros son cortos porque para él "Lo importante no es escribir mucho, lo importante es escribir bien".

viernes, 20 de enero de 2017

ENTREVISTA RADIO NACIONAL DE COLOMBIA


ENTREVISTA PARA RADIO NACIONAL DE COLOMBIA EN EL MARCO
DE POETAS EN CARNAVAL 2017




POETAS EN CARNAVAL 2017


CONVERSACIÓN SOBRE LA LITERATURA QUE ME GUSTA E INTENTO HACER

POETAS EN CARNAVAL 2017


Video: Fundación Urcunina Literaria